TDAH y adicción al sexo en primera persona.

Me pidieron escribir sobre la adicción sexual, pero me siento obligado a dar una breve introducción sobre mi entender acerca de las adicciones en general, cualquier sea, porque comparten los mismos rasgos.
Una adicción es todo comportamiento que continuamos haciendo a pesar de las consecuencias negativas que nos trae. Esta definición concisa pero no menos exacta abre el espacio para incluir en el espectro de adicciones aquellas que son veneradas y/o necesarias para el desarrollo de cualquier persona. No solo las adicciones son a las sustancias como ser al alcohol, el tabaco o los narcóticos, sino que también a la comida, el sexo, el trabajo, la tecnología, las compras, el ejercicio, la codependencia (invisible y peligrosa) y una lista que nunca podría terminar. Lo que define la adicción no es el “qué” sino el “para qué”. Los adictos podemos diferir en la forma en que manifestamos una adicción, pero en el interior compartimos historias similares.
En sus comienzos el adicto recurre a la adicción para calmar o escapar de algo que lo trauma. Es un analgésico de un dolor intenso al cual el adicto no le encuentra salida. Con el tiempo va construyendo un circuito automático donde la “falsa solución” se hace presente ante cualquier sensación de incomodidad que revive ese estado emocional de antaño. De las múltiples características comunes a cualquier adicción, hay dos que son determinantes para convertirlas en un problema: falta de control y tolerancia. La primera porque el adicto carece de control alguno para abandonar esa vieja solución a nuevos problemas. Se lo propone infinidad de veces, pero siempre pierde en el intento a pesar de las incansables promesas para con uno y/o con los demás. En la segunda porque el adicto desarrolla tolerancia a su propia dosis y cada vez necesita de compulsiones más frecuentes, intensas y/o peligrosas para conseguir el mismo efecto trayendo a colación consecuencias aún más devastadoras. El adicto se convierte en prisionero de su adicción. Lo importante a saber es que el adicto no tuvo opción a la hora de desarrollar su adicción, sino que fue un mecanismo de defensa que en su momento lo ayudo a rescatarse de una situación muy dolorosa que lo ponía en jaque, y en segundo lugar que no es su falta de voluntad la que le impide abandonar esas malas costumbres.
En el caso de la adicción sexual es una adicción malentendida y poco debatida. A todas las adicciones las rodea un halo de vergüenza y sobre todo a la adicción sexual porque existe un alto grado de prejuicio e ignorancia de la sociedad en general y se habla poco y nada sobre sexo, salvo sea como centro de alguna broma. Primero hay que decir que puede afectar a todo tipo de personas sin distinción de género, edad, clase social u orientación sexual. Segundo que la forma en que se manifiesta es muy diversa. Podría ser sexo con propia la pareja, con otras personas conocidas de forma casual, con servicios sexuales pagos, masturbación compulsiva, pornografía, sexting, voyeurismo, exhibicionismo, etc. La podés estar sufriendo vos mismo que lees este texto, o cualquiera de tu entorno y es posible que esa persona te pase desapercibida porque en su estado de vergüenza y culpa construye un muro de protección para mantener su adicción bajo la total clandestinidad. Para tomar una pequeña muestra de la dimensión de adictos sexuales que pudiéramos encontrar, basta con sopesar el multimillonario negocio de la pornografía y entender que detrás de los muchos que la consumen a diario hay muchos que son adictos sexuales.

La adicción al sexo no es al acto sexual, sino a la búsqueda, a mantenerse el mayor tiempo posible en ese estado de exploración sexual. En tal sentido, es bastante similar a la adicción a las compras, de quien obtiene placer no tanto de pagar por el artículo sino por buscarlo, compararlo, guardarlo en favoritos, visitarlo, etc. Es el ritual previo al acto sexual lo que genera el estado de éxtasis en el adicto

Podría ser visitar paginas pornográficas como mantener una charla online con alguien que nos resultase atractivo/a sexualmente. En cualquiera de los casos y a semejanza de como ocurre en todos los ciclos adictivos de cualquier adicción, posterior al acto sexual le sobreviene un sentimiento de culpa, vergüenza y depresión.

¿Porque necesitamos hablar de adicciones en la comunidad de TDA? Porque son altamente comórbidas. El entorno que propicia una adicción es multifacético: psicológico, neurológico, emocional, social y espiritual. En el plano neurobiológico, en todas las adicciones hay una búsqueda constante de elevar los valores de dopamina que precisamente están en baja para aquellos que padecemos TDA, y en segundo lugar, porque mismo el TDA es autogenerador de problemas sociales, familiares, económicos, laborales que pudieren ser traumáticos y determinantes en la gestación de una adicción. En el plano general, las adicciones son intentos inconscientes de automedicación para quien tiene TDA y no está bajo tratamiento.

En cuanto a la adicción sexual es muy importante que prestemos atención a los más chicos. No solo porque las generaciones de hoy tienen conexiones sociales más intensas por fuera de los ámbitos escolares, sino que además tienen acceso ilimitado y gratuito a la red de pornografía. Para ponerlo en comparación con otra adicción, sería como si un adicto a los narcóticos cada vez que abriera su laptop estuviera en presencia de polvo de cocaína esparcido sobre el teclado disponible las 24hs del día y sin esfuerzo alguno de su parte para conseguirlo.

Las adicciones no se resuelven solo y en tu casa. Probablemente lo hayas intentado muchísimas veces y no pudiste. Mi experiencia personal me dice que para encontrar una salida tiene que haber otra persona que te pueda ayudar. Puede ser un terapeuta o una comunidad de adictos sexuales con quien puedas trabajar el camino hacia la recuperación. Y si notas o sentís que tu hijo/a tienen un problema sexual, sería un de gran ayuda para ellos que hables abiertamente de esto evitando caer en juicios morales que lo único que hacen es agravar el problema. Los adictos necesitamos de una medicina que no se vende en ninguna farmacia, pero la tenemos en casa, y eso es alguien cerca que nos tenga compasión y esté dispuesto a ayudarnos.

Demian
Tengo TDAH