Emprender con TDAH – A vender mi idea.

«Expresándome bien y brevemente en público»

Estamos frente a esa persona que tanto queríamos encontrarnos, y finalmente apareció la gran oportunidad. Es aquella persona que nos puede dar un fuerte empujón en nuestras metas. Pero en esos segundos que podíamos dar una buena impresión, con lo que tenemos para decir, nos quedamos sin palabras (o lo arruinamos escogiendo mal las palabras).
No sólo a los TDAH nos pasa esto, es normal, para esto se invento el concepto del «Elevator Pitch» o en nuestro hermoso español «Discurso de Ascensor», se refiere a esas breves expresiones que podemos comunicar sobre nuestro emprendimiento en poco tiempo (de 30 segundos a 3 minutos) y lograr que esa persona importante nos de su tarjeta de contacto para un próximo encuentro.
¿Qué le puedo decir a alguien en tan poco tiempo?
 Lo que podemos contar, varía bastante de un emprendimiento a otro, pero podemos estructurar nuestras frases de la siguiente manera y, sobre todo, ensayarlo y tenerlo aprendido (total es breve).
1) Empecemos con una pregunta o historia atractiva que nos sirva de  enganche para atraer la atención de nuestro interlocutor y poder proseguir. Por lo general el esquema que usaremos es el de Problema -Solución (utilicemos nuestra frondosa imaginación de TDAH). No hace falta inventar nada ficticio, seguramente el problema que sea objeto de nuestra pregunta o nuestra brevísima historia es lo que nos motivó a que iniciemos el emprendimiento, pero sí nuestra imaginación nos va a ayudar a ser concisos y descriptivos en esos segundos. Por ejemplo: ¿Sabía usted que en el año se tiran 3 millones de pelotas en nuestro país sólo por estar pinchadas?
Demás está decir que el dato debe ser verídico y no como nuestro ejemplo con meras intenciones pedagógicas.
2) ¿Quiénes somos?¿Qué hago?: En una oración breve debemos describir lo que hacemos y qué nos hace diferentes (por ejempo: Somos «fulbito solidario», un emprendimiento en donde fabricamos pelotas de cuero, hasta aquí nada novedoso, con cuero reciclado y usando cooperativas de trabajo locales). Aquí hay que ser especialmente concretos pero al mismo tiempo descriptivos, no deben quedar dudas de lo que hacemos. Si decimos que brindamos «soluciones digitales solidarias» cuando en realidad lo que hacemos es, arreglar computadoras en barrios carenciados, a quien nos escucha le pueden quedar dudas o puede interpretar algo diferente.

3) El mangazo: ¿No les pasa que alguien hace una introducción demasiado larga y ya nos dimos cuenta que algo nos va a pedir y nos ponemos ansiosos esperando ese momento? No es sólo porque somos impulsivos, les pasa a todos, y por eso no debemos tardar mucho en decirle a esa persona importante (potencial inversor/ cliente)  lo que queremos de él o de ella. En este corto tiempo lo que nos suele convenir hacer es pedirle el contacto para explayarnos mejor. Pidámosle directamente su tarjeta de contacto para explicarles mejor el asunto. Si no somos claros en lo que queremos, nuestra condición de humanos hace que desconfiemos y nos retraigamos de escuchar.

Con estos tres simples pasos podemos armar un esquema para siempre tener un discurso muy muy breve de emprendimiento y nunca quedarnos mudos.
Espero haber sido útil.
Martín AzzaliLicenciado en Administración Rural
Tengo TDAH
Consultor
Posgrado en Emprendedorismo
Organizador TEDxParqueSanCarlos