Mami quédese necesito hablar con usted

(A quien no le resuenan esas palabras)

Un día llegó a nuestras vidas un bebe robusto, hermoso, con necesidad de ser mirado, alojado en una familia que lo quisiera como él merecía!!! Y se convirtió en el hijo de corazón más deseado del mundo!! Siempre fue un niño maravilloso, inquieto, curioso con un corazón enorme. El jardín transcurrió sin muchos más inconvenientes que el que nos digan: “qué inquieto”, “qué travieso”, “qué revoltoso”. Para nosotros no sería nada nuevo; mi hija mayor era igual de niña y no me llamó la atención, pero si tengo que reconocer que agotaba mi energía (cosa que yo atribuía a mi edad para ser mamá). Así que comenzó la primaria y llegó el día que me dijeron: “Mami por favor puede quedarse qué tengo que conversar un ratito con Ud.” y fue así que me pidieran que consultara, que algo no andaba bien!!! Y esas palabras me quedaron resonando “no anda bien”…que no completa sus tareas, que se dispersa con tanta facilidad, que molesta a sus compañeros con sus ocurrencias, etc, etc…Les suena?. Pero aún así, desde la queja, creí en la buena voluntad de la Seño y pedimos los turnos pertinentes con el pediatra, con su psicóloga (aquella con la cual habíamos atravesado el proceso de decirle su verdad y que lo conocía bien).

Después de las evaluaciones correspondientes e incluyendo a una psicopedagoga llegó al diagnóstico y entonces resultó que si era inquieto, que si era instinto, que si no se concentraba y era por algo y ese algo se llama TDAH. La verdad que no se si a Uds les pasó, pero yo aún no entendía bien y me costaba pensarlo de otra manera que no fuera Ramiro, aún así comenzamos todos sus tratamientos: que psicóloga, que psicopedagoga, que psiquiatra, que psicomotrisista y neurólogo!! Y recorrió toda la primaria acompañado por su maestra particular, la cual se hizo parte de la familia! Me canso de solo acordarme!!

Debo reconocer que el “click” me hizo el día que me dijo “mamá la cabeza no me para!” y con toda la aceptación del mundo nos amigamos con su diagnóstico y no lo combatimos más. Lo atravesamos con respeto, con las herramientas que fueron necesarias para lograr su mayor bienestar. Pero hubo algo que todos estos años tuvimos claro:

que él NO es un TDAH, su diagnóstico no lo determina, y que el techo se lo va a poner él no su diagnóstico, por eso cuando el psiquiatra me dijo: “mejor llévelo a tenis o taekwondo en vez de a hockey sobre patines porque no va poder entender el juego y no va poder jugar en equipo”, le pregunté “hijo a vos que te gusta” y su respuesta fue contundente HOCKEY SOBRE PATINES.

Hoy, que tiene 17 años, y con un montón de herramientas adquiridas para ser funcional así mismo y a sus expectativas, doy gracias a todos los profesionales que lo ayudaron.. Hoy con 16 años juega en la primera división de su club (Vélez Sarsfield), dónde también hace su secundaria, esta en 4° año del secundario, y, como siempre, le cuesta pero eso él lo entiende como parte de su condición. Ya hace cinco años que compone el seleccionado metropolitano y fue convocado a la selección sub19. El sólo hecho de ser seleccionado entre cientos de chicos, lo vivió con gran alegría.  Tenemos que lograr que los niños, niñas y adolescente, sea en el ámbito que sea, se los incluya e integre, para que construyan un sentido de pertenencia; este es  el mejor remedio y es también mi mayor anhelo para todas las personas que TIENEN, NO QUE SON, TDAH.

Silvia Mabel Macri
Mamá de un niño con TDAH