#17 Todo va a estar bien

Mi nombre es Carolina y soy mamá de 2 hermosos hijos, un nene de 5 y una nena de 1 año. Y hoy escribo esto gracias al de 5, “Mi Chiquitino”. ¿Por qué gracias a él?, porque con él conocí el TDAH, conocí de leyes, de derechos y que la discriminación DUELE (y mucho!). Pero vayamos por partes, esta historia comienza a los 2 años y medio, cuando Valen arrancó el jardín. Entró en una sala de 3 donde él era el que menos hablaba, el más deambulador, el que no acataba órdenes de las seños y ahí empezó la primera fase, idas al pediatra planteando que algo raro había, respuestas de: Mami, le falta madurar, aún es muy chiquito, dale tiempo!. Su comportamiento lo atribuíamos a que perdió a una de sus abuelas, yo quedé embarazada ese año también, eran muchos cambios y sentimientos nuevos.

Pasamos el primer año de jardín, ya sala de 4 no iba a ser tan fácil. Arrancamos ya no con tantas ganas como el anterior año, la primera semana tuvimos reunión sobre los mismos temas de siempre, no habla correctamente, deambula, sus compañeros lo dejaban de lado, lo maltrataban pero como no lo entendían cuando hablaba siempre el malo era él. Íbamos a buscarlo al jardín ya pensando que cosa mala nos iban a decir ese día. Cambiamos de pediatra, empezamos fonoaudiología y para sacarme “dudas” arrancó con terapia ocupacional, iniciamos con los deportes y con los miedos de que algo seguía andando mal. Miradas que juzgan, berrinches y crisis cada vez más pronunciadas y una impulsividad que se hacía insostenible.

Sala de 5, jardín nuevo, jardín con una educación supuestamente “más emocional”. Un cambio charlado con él, pero los ataques de nervios y llantos aparecieron las noches anteriores a arrancar el jardín, muchas charlas y el VA A ESTAR TODO BIEN HIJO que siempre nos había funcionado ya no nos resultaba. Nos reunimos con la seño, llevamos el cuaderno de trayectoria del anterior jardín y ahí arrancan los problemas, las actas, las reuniones mínimo 3 veces por semana de siempre el mismo cuestionamiento, no se queda quieto, corre por todo el jardín, no hace las actividades, se la pasa en dirección, es un peligro para el y para los demás (esa frase no me la voy a olvidar jamás), jornada reducida, pasarlo a retirar apenas entraba, 2 niños que lo vivían golpeando pero nunca nadie veía nada, compañeritos y mamás que me contaban que a Valen estos 2 nenes le pegaban siempre pero para la directora, señorita y preceptora eso no existía.

Charlas y mas charlas, ya teníamos peleas familiares y angustia porque no sabíamos como mas ayudar, todo parecía poco. Para el Papá era normal todo lo que pasaba porque él era igual de pequeño pero yo seguía sospechando que algo no estaba bien. Decidimos ir a un neurólogo, un poco consensuado como familia y otro poco obligados por el jardín. Primera consulta, entregamos el informe que el jardín nos preparó (un informe horrible donde no se sabía si hablaban de un niño o de Chuky), preguntas y más preguntas, interactúa con Valen y nos dice que el diagnóstico es claro TDAH, TEL e Impulsividad. Estudios para hacer, si todo da bien próxima consulta y arrancamos con medicación. Mientras en el jardín todo seguía igual o peor, ya era insostenible la situación. Busqué en facebook grupos en Mar del Plata de TDAH buscando alguien que me entienda, que esté viviendo lo mismo que nosotros y me diga como salió adelante pero en vez de eso encontré exclusión y cuestionamientos. Hasta que apareció Familias Leonas TDAH en mi vida y ahí me dieron una mano, un oído y lo más importante herramientas para luchar por los derechos de mi hijo.

Hoy Valen va a otro jardín, uno público donde hacen una verdadera inclusión, donde la Seño lo quiere y lo entiende, tiene un gran equipo de profesionales que nos ayudan en este camino, tiene una familia unida que lucha por él y por todas las personas con TDAH, hoy somos una familia mas dentro de Familias Leonas que no se va a rendir en esta lucha por una verdadera inclusión. El camino es difícil?, claro que lo es, pero es mucho más fácil cuando estas acompañado de esta gran Familia Leona.

Carolina
Mamá de un niño con TDAH