#12 Mi hijo, el nene bueno

Mí Leoncito siempre fue el nene tranquilo que toda mamá desea tener, siempre sonriente, dulce, amoroso…

Empezó jardín y era tan bueno que cualquiera le pegaba, era tan bueno que lo echaban de los juegos y sin problemas él se iba a jugar a otro lado solito, era tan bueno que no se defendía cuando lo acusaban de algo que no había hecho, era tan bueno que nunca lo contaba…

Fué creciendo y comenzaron a tildarlo de vago, de irresponsable, le hicieron bullying, pero había en él, una fuerza interna, que no sé de donde salía, y todos los días concurría a su jornada escolar con una sonrisa en su cara, y salía con unas lagrimitas que caían por su mejillitas y las acompañaba una frase:” Ma, no termine de copiar” esa frase nos iba a acompañar por muchos años…se sumaron las docentes poco empáticas, que no solo no le brindaron la ayuda que necesitaba, sino que además no seguían las sugerencias del equipo terapéutico el cual asistía a mi niño, y, como si eso no bastara, se encargaron de sembrar falsos conceptos sobre él y nosotros, su familia. La falta de colaboración de por parte de las familias de sus compañeros no tardó en llegar; por teléfono móvil yo pedía..” me pueden pasar lo que hicieron hoy?” y comenzaron los mensajes ostiles, que no sólo no aportaban nada, sino que además buscaban pelea: “antes íbamos hasta la casa del compañero, no lo pedíamos por teléfono desde la casa”.

Hoy mi leoncito tiene 12 años, hace 6 meses lo diagnosticaron con TDA, y por fin terminamos de entender un montón de cosas de su personalidad, y ademas hace 15 nos dieron otro diagnóstico: dislexia. Pero él que siempre fue a la escuela con una sonrisa, que tiene una fuerza interna que ya creo saber de donde la saca, por su esfuerzo durante tantos años, finalmente fue premiado, tuvo el honor de ser abanderado de su tan amada bandera Argentina en un acto reciente.

Hoy no queda más que agradecer a las docentes que sí aparecieron en nuestro camino para hacerlo más liviano, para darle ánimo, y sobre todo agradecerle a mi hijo, por nunca bajar los brazos, por seguir y seguir, por nunca perder las ganas, y por sobre todo por enseñarme a ser su mamá, enseñarme que el tiempo que verdaderamente está con vos una persona no se mide con un reloj, por enseñarme que los problemas desaparecen cuando aprendemos a no llamarlos problemas y ver en ellos oportunidades, y por enseñarme que cuando sabes y sentís que sos capaz, más allá de lo que los demás vean en vos, y que no importa el tiempo que nos lleve lograr aquello que anhelamos, al final , si uno tiene puesta la meta, de alguna manera siempre se llega.

Belen Provincia de Santa Fe
Mamá de un niño con TDAH